New Babylon, cuarenta años después

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Entre 1956 y 1974 el artista Constant Nieuwenhuys dedica todos sus esfuerzos a un gran proyecto, el de una nueva ciudad que superara el utilitarismo de la sociedad de consumo. Una ciudad alternativa a la promovida por el funcionalismo y diseñada desde y para la creatividad, la libertad y el juego llamada New Babylon. Durante todos esos años trata de dar forma al concepto que persigue, investiga sobre su naturaleza, desarrolla las diferentes partes de la ciudad y diseña los pormenores del proyecto a través de múltiples medios que van mucho más allá de la pintura y escultura que había realizado hasta entonces. Dibujos, maquetas, construcciones experimentales, mapas, montajes fotográficos, películas e instalaciones espaciales se suceden y acumulan en un ejercicio de energía desbordante que al ser contemplados en conjunto dejan al espectador abrumado, pero al mismo tiempo interpelado y activado para la acción. Incluso los manifiestos, las conferencias y los escritos eran para él parte de la documentación necesaria para hacer comprender, y por tanto hacer realidad, la nueva ciudad. No puede considerarse una obra ni una serie al uso. La diversidad de formatos del conjunto ofrece una visión caleidoscópica del proyecto. Múltiples perspectivas se amontonan para ofrecer una imagen unitaria pero formada a partir de fragmentos, coherente desde de la acumulación, precisa pero sugerente antes que literal. Constant creía que esta ciudad era realmente posible y todas estas obras, si no exactamente son los planos para su ejecución, sí que intentan mostrar el camino para su realización y las consideraba documentación necesaria para su construcción.

New Babylon supuso una visión nueva de las posibilidades del urbanismo. La reconstrucción después de la II Guerra Mundial y el desarrollo económico habían traído grandes barrios anónimos e impersonales. Esta indiferencia es producida no sólo por su arquitectura repetitiva, insensible al lugar en que se encuentra y a sus ocupantes, sino por su incapacidad de acoger la acción de sus propios habitantes. Éstos sienten entonces la nueva ciudad como algo ajeno, que les impone una forma de vivir que no es la suya. Las grandes masas ciudadanas viven en calles sin carácter, en viviendas sin personalidad, en un entorno alienante por la imposibilidad de apropiación del espacio. La realización personal sólo es posible, entonces, a través de la evasión pasiva. Espectáculo y arte se convierten en bienes de consumo y proyección. Constant imagina un ciudadano–siguiendo el Homo Ludens de Johan Huizinga y los escritos situacionistas- que no necesita trabajar en un mundo completamente mecanizado y puede consagrarse a lo lúdico, pero considerado no como huida sino como búsqueda de su propia identidad. Más allá de la anécdota utópica, lo que se promueve es la expresión propia, la posibilidad de intervenir en el entorno e identificarse con él. Se reivindica la parte lúdica y festiva de la vida, la que escapa de la tiranía de la productividad y la eficiencia, pero no se considera como parte de la esfera personal sino como algo capaz de dar forma a la comunidad. En New Babylon no hay individuo sino sociedad, todos sus habitantes tienen la capacidad de ser artistas y el espacio social es su obra colectiva.

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Al analizar New Babylon no hay que quedarse en el pintoresquismo utópico, más o menos ingenuo, sino en cómo cambia el foco acerca de lo importante para la ciudad y la arquitectura. En los años 50 la única ciudad planificada que parecía posible era la del funcionalismo, la de la sociedad encaminada a la producción. Constant reivindica las zonas oscuras del ser humano y de la ciudad en que habita. Reivindica el tiempo considerado perdido según los estándares de producción y gracias a ello concibe una arquitectura capaz de superar lo meramente funcional, que sea ligera y capaz de cambiar a voluntad de su ocupante. Una visión de lo funcional mucho más real y humana. Es por ello que su obra ha tenido gran influencia. Las superestructuras que preconizaba Reyner Banham en los años 70 recuerdan a la infraestructura urbana que diseñaba Constant. Obras como el Pompidou y su alegría tecnológica y libertad conceptual resultan difíciles de entender sin su influencia. Aun hoy los nuevos movimientos de urbanismo participativo, táctico o emergente pueden considerarse herederos suyos en muchos aspectos. O incluso, en otro ámbito, pueden verse ecos en la concepción urbana de Blade Runner, un hito en su momento por su radical antimodernidad.

New Babylon se organiza en sectores, grandes estructuras que se levantan sobre el suelo, por encima de las ciudades actuales, y se extienden formando una gran malla por todo el territorio. Los mapas de regiones europeas colonizadas por una malla superpuesta mantienen hoy su capacidad de fascinación. En su interior nada es fijo, todos los componentes arquitectónicos son móviles o efímeros, de forma que puedan adaptarse no sólo a las condiciones de cada situación, sino a la voluntad de sus habitantes, que podrán planificar sus ambientes con total libertad. La ciudad propuesta sería una gran superestructura que permitiese el desarrollo de una nueva sociedad.

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Tampoco podemos dejarnos fascinar acríticamente por las imágenes seductoras, los mapas sugerentes o los conceptos sorprendentes. New Babylon resulta más interesante cuando se queda en un cierto nivel de imprecisión, cuando reivindica la libertad de creación incluso en ámbitos inesperados y es capaz de abrir nuevos caminos de exploración. El error es ver las maquetas o planos realmente como tales. Cuanto más concreta es la documentación, cuanto más real trata de ser, más se ve su naturaleza profundamente dura, inmóvil e incluso tiránica. Al contemplar las perspectivas de 1964 estamos viendo una degeneración del urbanismo de Le Corbusier. Si pensamos en realidad en esas grandes estructuras elevadas, podemos imaginar esos puentes sombríos creando lugares inhóspitos. La ciudad de Constant no sólo era ingenua sino que además hubiera sido una pesadilla. A pesar de sus palabras -“Yo no soy diseñador sino un mero provocador. Me limito a hacer sugerencias. Lo que se ha definido es el concepto de Nueva Babilonia, no su forma física.”- precisamente el grado de definición físico indica que incomprensiblemente sí pensaba que podía ser real. Para defenderla es necesario hacer abstracción de muchos de sus detalles concretos para poder experimentar la emoción que producen las superposiciones de tramas en los mapas, la transparencia y levedad de las maquetas, la sutileza de los fotomontajes en secciones, la alegría de esas construcciones fantásticas. Lo mejor es verlos sin pensar que pudiera tratarse de arquitectura o urbanismo, sino como una expresión artística que usa herramientas propias de aquéllos.

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Y en este punto es interesante recorrer tanto la obra anterior como la posterior a New Babylon, para contextualizar y comprender mejor las motivaciones personales que subyacen en el proyecto. En sus primeras obras se observa, en la evidente influencia de Picasso y Miró, un primitivismo que busca caminos alternativos a la objetividad que representaba el neoplasticismo dominante en su Holanda natal. Pinturas que enlazan tanto por la temática –guerra, muerte, destrucción- como por su voluntad expresiva con las realizadas a partir de finales de los años 70. Se entiende mejor entonces el fundamento artístico, de investigación sobre la naturaleza humana, de reflexión sobre las convicciones personales, de búsqueda de expresión individual, incluso de especulación política que subyacen en las propuestas sólo aparentemente arquitectónicas –por muy inspiradoras que puedan ser- de New Babylon. Entre 1948 y 1951 fue miembro del colectivo CoBrA, un grupo transnacional de artistas que siguiendo los principios surrealistas buscan inspiración no solo en el arte primitivo, sino también en el producido por niños y enfermos mentales como ejemplo de libertad y liberación de prejuicios para la renovación del arte. El contraste con las obras de comienzos de los años 50 es grande, y sin embargo éstas también son decisivas para completar el retrato del artista y entender mejor el proyecto de ciudad en que se ocupó durante casi dos décadas. En esos años su mirada se dirige a la abstracción y acoge rasgos del De Stilj que antes había despreciado y colabora con diseñadores y arquitectos como Rietveld o Van Eyck. Es entonces cuando comienza a darse cuenta de la posibilidad del arte para intervenir en la vida real de las personas. Su absorción de la abstracción dará lugar a composiciones a medio camino entre la pintura y la escultura y que podemos ver como antecedentes de las maquetas que posteriormente realizará. El constructivismo es cada vez una influencia mayor, y se hará evidente en el nacimiento del proyecto de New Babylon. El momento fundacional del proyecto es la visita junto al pintor Pinot Gallizio de un campamento de gitanos en las afueras de la ciudad italiana de Alba. Constant queda impactado por las miserables condiciones de vida, pero también por las posibilidades de una ciudad menos sólida, que sus propios habitantes pudieran construir y modificar según sus necesidades. Una ciudad nómada. Bajo estas premisas realizó una maqueta de ese nuevo campamento que, respetando su esencia de vida, pudiera mejorar sus condiciones higiénicas. Al ver ésta y otras construcciones fantásticas, se recuerda inmediatamente tanto las composiciones de El Lissitzky y Tatlin como el Circo y las primeras esculturas de Calder.

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Cuarenta años después del abandono del proyecto, guardado “en espera de tiempos más propicios en los que vuelva a despertar el interés de los urbanistas”, muchas de sus imágenes han pasado a formar parte del repertorio profesional y representan en el imaginario el arte y el pensamiento, tal vez marginal, de una época, la que desemboca en mayo del 68. A pesar de sus incongruencias y fracasos queda el sueño de una ciudad, una arquitectura y unos espacios sin forma definida, ligeros, cambiantes, abiertos a la personalización e identificación de sus ocupantes.

 

Artículo publicado en la revista Descubrir el Arte 203, con motivo de la exposición celebrada en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía entre el 21 de octubre de 2015 y el 29 de febrero de 2016. Pdf completo aquí: da203-constant

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